| Obesidad: mucho más que una cuestión estética. |
La obesidad es un problema de salud publica íntimamente unido al empeoramiento de los hábitos de vida en las sociedades desarrolladas. La falta de ejercicio físico y la alimentación desequilibrada están en su origen. La obesidad se ha convertido en uno de los problemas socio sanitarios de mayor envergadura en los países desarrollados, de manera que están constituyendo en la gran epidemia del siglo Xxi. Es, por lo tanto, un problema de Salud Pública, pues ocasiona una disminución de la esperanza de vida, siendo la segunda causa de mortalidad previsible, después del tabaquismo. Además, por si estos datos no fueran suficientemente alarmantes, se encuentra en franca expansión en los países en vías de desarrollo. En el momento actual, se considera un fenómeno relacionado con la sociedad de consumo y con las modificaciones en los hábitos de vida. El sedentarismo en las tareas de la vida cotidiana ( el uso del automóvil, del mando a distancia de los electrodomésticos, etc) y la continua oferta desde la industria alimentaría de productos ricos en calorías vacías son factores claramente implicados en el notable aumento de la población obesa. La obesidades la enfermedad metabólica mas prevalente y debe considerarse una enfermedad crónica, en cuyo desarrollo se encuentran implicados unos factores genéticos predisponentes y unos factores ambientales que son determinantes del momento del inicio de la enfermedad y de su magnitud. Los datos disponibles de la prevalencia en España de obesidad de 1997, muestran que aproximadamente un 20 por ciento de la población adulta tiene sobrepeso y un 14 por ciento tiene obesidad. Es decir, más de un tercio de la población presenta un exceso de peso corporal. La trascendencia del problema socio sanitario y económico se agrava en relación con las patologías asociadas. En efecto, la obesidad se constituye como un factor de riesgo para sufrir aterosclerosis, enfermedades cardiovasculares metabólicas como la diabetes mellitus,artromecaniocas, digestivas, cáncer, etc. Como se deduce de todo lo referido, la obesidad produce un claro deterioro en la calidad de vida de los pacientes que la padecen, en todos los aspectos que se evalúen ( físicos, psíquicos, sociales). La obesidad se define como un aumento de la grasa corporal que se traduce en un incremento del peso y , aunque no todo incremento de peso es debido a una aumento del tejido adiposo, en la práctica médica el concepto de obesidad esta relacionado con el peso corporal. La evaluación y tipificación ponderal de los distintos grupos de población de una comunidad es, hoy en día, un apartado de obligado cumplimiento de los programas de Vigilancia Nutricional. Para clasificar la obesidad se han utilizado numerosas técnicas, directas e indirectas. No obstante, en la práctica clínica, el grado de obesidad se determina mediante el índice de masa corporal (IMC), por ser éste el que mejor correlaciona con el grado de grasa corporal. Este índice pone en relación el peso expresado en kilos y la altura expresada en metros al cuadrado: IMC = Peso(kg) / altura(m2) Siguiendo los criterios de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud se acepta la clasificación de los diferentes grados de obesidad según el IMC para la población adulta entre 20-69 años, tal y como se expresa a continuación:
¿ Cómo se previene la Obesidad?
En los últimos años ha cobrado gran importancia la distribución de la masa corporal, de manera que el deposito de la grasa en la región abdominal ( distribución androide)se ha relacionado con los trastornos severos metabólicos como diabetes mellitus, dislipemias...y trastornos cardiovasculares. Por estos motivos, el índice cintura / cadera y sobre todo la circunferencia de la cintura, se considera un aspecto fundamental en la evaluación de la obesidad y sus complicaciones. Se considera, en varones mas de 88 cm y en mujeres, mas de 102 cm, de la circunferencia de la cintura como indicador de obesidad visceral. Otros aspectos fundamentales a la hora de evaluar y clasificar la obesidad son la edad de comienzo de la obesidad, la relación con la dieta habitual del paciente, el estilo de vida ( sedentarismo), toma de fármacos que favorecen la ganancia ponderal, el estado psicológico y la respuesta emocional del paciente, La presencia o ausencia de trastornos metabólicos y hormonales asociados, antecedentes familiares de patología cardiovascular y metabólica. Hipócrates hace mas de2000 años describió por primera vez la asociación entre obesidad y muerte súbita. Desde entonces son numerosos los estudios epidemiológicos que demuestran la relación entre la obesidad y la muerte por eventos cardiovasculares. El Nurses Health Study examino la relación existente entre el IMC y la mortalidad en un grupo de estudio de 115.195 mujeres entre lo s 30-35 años, sin enfermedad cardiovascular conocida ni cáncer. Tras un seguimiento de 16 años se observo que las mujeres con un IMC mayor de 32kg/m2, presentaban un riesgo relativo de muerte por enfermedad cardiovascular y cáncer de 4.1 y 2.1, respectivamente, comparado con mujeres con IMC menor de 29kg/m2. En otro estudio similar al descrito, llevado a cabo en 8.800 varones seguidos durante 26 años, mostró que el riesgo de muerte por enfermedad coronaria aumentaba en los individuaos que presentaban un IMC superior a 27kg/m2. Por otro lado, la obesidad no solo causa un aumento de la mortalidad cardiovascular, sino también de la morbilidad. Esto ha quedado patente en numerosos estudios epidemiológicos, como el realizado en pacientes escandinavos con IMC mayor de 38 kg/m2 y sin tratamiento: al cabo de 20 años mostraron una alta incidencia de hipertensión ( 15 por ciento), diabetes mellitus tipo 2 /7.8), hiperinsulinemia (5,8) hipertrigliceridemia (27.8) y descenso de HDL-colesterol (15.9). La relación entre obesidad y diabetes mellitus tipo 2 es estrechamenteconocida. Así la obesidad encontrada en el 60-90 por ciento de los pacientes con diabetes tipo 2 es considerada el factor de riesgo fundamental para el desarrollo de dicha diabetes. Sin embargo, dicha relación es tan estrecha que seria cuestionable la posibilidad de que la obesidad sea mas que un factor de riesgo mas entre otros, un factor que participa causalmente en el desarrollo de diabetes mellitus tipo 2 en un grupo de individuos genéticamente predispuestos. Desde el punto de vista epidemiológico existe gran evidencia que asocia la obesidad y la hipertensión arterial. El respetado estudio Framibgham incluye entre sus conclusiones que el 65 por ciento de hipertensión en mujeres y el 68 por ciento en los varones puede estar relacionada con la obesidad. De igual modo, es conocida, en diversas poblaciones estudiadas, una relación lineal entre la presión arterial sistólica y la presión arterial diastólica y el índice de masa corporal. Además la perdida de peso puede producir un descenso significativo en la presión arterial sistémica. Esta respuesta hipotensota de la perdida de peso esta asociada a reducciones del volumen plasmático, de las concentraciones de la Insulina y de las norepinefrina. El descenso de las cifras de presión arterial inducido por la dieta es aproximadamente de 0.3 a1 mmHg. Por cada 1 kg de perdida. La eficacia antihipertensiva de la reducción de peso es independiente al sexo y la raza, aunque en grado de perdida de peso suele ser inferior en las mujeres que en los varones. Por otro lado, los obesos no solo tienen cifras mas elevadas de presión arterial, sino que, además, en ellos es mas difícil el control de la hipertensión.
Dra. Olga González Albarran y Dr. Rafael García Robles
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